Derecho al agua potable y saneamiento

Sauberes Wasser für die Städte, Indonesien/Jakarta Ampliar imagen (© picture alliance)

Un problema grave

En todo el mundo cerca de 900 millones de personas no tienen acceso a agua potable salubre y 2.500 millones de seres humanos no tienen servicios sanitarios. Las enfermedades resultantes causan la muerte de más niños que enfermedades como la malaria, el sarampión y el VIH/SIDA. Todos los años se pierden más de 400 millones de jornadas escolares a causa de enfermedades diarreicas. Millones de niños y jóvenes se ven a sí privados de la oportunidad de acceder a la educación y encontrar un camino de salida a la pobreza. A la vista del crecimiento demográfico mundial y la expansión de los tugurios, en adelante el problema no hará sino agravarse aún más. Esta situación ocasiona numerosos problemas añadidos, derivados por ejemplo de la falta de campañas de sensibilización adecuadas o la tabuización.

Reconocimiento como derecho humano Ante este trasfondo Alemania, conjuntamente con España, viene abogando desde hace tiempo por el derecho humano al agua potable y saneamiento, uno de los derechos fundamentales que se derivan del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. En base a una iniciativa germano-española la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en diciembre de 2013 una resolución en la que por primera vez todos los Estados miembros de la ONU reconocen de forma explícita el derecho humano al agua y al saneamiento. La resolución exhorta a los Estados a crear condiciones marco adecuadas, normativas, inversiones o incentivos a la inversión para mejorar progresivamente la situación de abastecimiento de la población. La realización del derecho al agua significa que toda persona debe tener acceso a agua suficiente, salubre, aceptable, físicamente accesible y asequible para el uso personal. También el saneamiento debe ser seguro, higiénico, aceptable y asequible.

(Copyright: Auswärtiges Amt)