Setenta años de la Conferencia de Wansee

El 20 de enero de 1942 la casa de huéspedes “Am Grossen Wannsee” nr. 56-58, residencia en posesión de la mortífera SS, recibió a varios altos cargos del nazismo: secretarios de Estado de los ministerios de Exteriores, Justicia, Interior y Economía de Guerra (ese que dirigió Göring), así como oficiales de la SS –el jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, por ejemplo- y  representantes alemanes de los países ocupados.

Por invitación de Reinhard Heyndrich, jefe de la temida Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA, por sus siglas en alemán), los convocados discutirían las próximas horas, con lujo de detalles y abiertamente -aunque el acta protocolaria, realizada por Adolf Eichmann, manejara después un lenguaje más administrativo- el genocidio de los judíos europeos. La resolución de perseguir, capturar y asesinar a unos 11 millones de personas –el número de judíos que, se calculó entonces, habitaban en Europa- se celebró por todos, en una atmósfera de varonil camaradería, con cognac y puros. Setenta años de la Conferencia de Wansee Ampliar imagen (© Michael Sohn, dpa/lbn) Sin embargo, su exterminio sistemático en el continente europeo por parte del régimen nacionalsocialista llevaba ya tiempo siendo una espantosa realidad. Desde el verano de 1941 la SS había asesinado a cientos de miles de judíos –mujeres, niños y hombres- en las zonas soviéticas ocupadas. En octubre de ese año habían comenzado ya las deportaciones desde algunos guetos polacos y en diciembre un Sonderkommando había “gasificado” a judíos en el campo de exterminio de Chelmno.

¿Qué sentido tenía entonces la conferencia si la “solución final al problema judío” había sido tomada hace tiempo? En primer lugar, la situación de los nazis y de su jefe en particular, había sufrido un drástico cambio de escenario: Alemania declaraba la guerraa EE.UU. tras el combate de Pearl Harbor y la Armada Roja había logrado detener la marcha de la Wehrmacht. Así que Heyndrich parecía preocupado por trazar distintas líneas de contraataque conjuntas.

Para asegurarse la eficiente coordinación de las actividades de exterminio –que Heyndrich dirigiría-, era que informaba a los presentes, amén de asegurarse su colaboración. Nadie rebatió su programa y todos comprometieron su apoyo sin cortapisas. Se discutieron, pues, unas cuantas cuestiones que las leyes de Núremberg de 1935 no dejaban del todo claras: ¿quién debía considerarse judío?, ¿qué sucedía con los medio-judíos o los “tres cuartos”?, ¿cómo actuar en el caso de matrimonios mixtos?, etc. Setenta años de la Conferencia de Wansee Ampliar imagen (© Stephanie Pilick, dpa/lbn) Del protocolo escrito por Eichmann se realizaron 30 copias que se distribuyeron entre los presentes y las instituciones que representaban. El texto debía tratarse con absoluto secreto y después ser reducido a cenizas. Una copia se salvó para la posteridad, pero sólo fue descubierta más tarde, en 1947. El destino de los participantes en la Conferencia de Wannsee fue diverso, algunos murieron en ataques los años siguientes, otros se quitaron la vida y unos más consiguieron un trato favorable de asesinos en el gobierno como ellos.

En todo caso, ninguno de los participantes fue condenado específicamente por haber participado en la planeación de dicho genocidio –alrededor de 6 millones de judíos asesinados- en la residencia a las orillas del Wannsee, el 20 de enero de 1942.

CAI (g), a 20 de enero de 2012.

Setenta años de la Conferencia de Wansee